Micosis

Las micosis son un grupo de infecciones que clínicamente se presentan de distintas formas y que afectan a diferentes áreas corporales. La unidad Dermatology de Bayer se centra en infecciones micóticas de la piel humana y de sus anejos, es decir del pelo y uñas. Disponemos de fármacos para el tratamiento de las infecciones micóticas superficiales en las manos, la zona interdigital de los pies, y las regiones inguinal y genital.

 

 

Los hongos

 

Las micosis se deben a la parasitación por hongos. Los hongos se parecen más a las plantas que a las bacterias o los virus, pero se diferencian de ellas en que no llevan a cabo la fotosíntesis, no son "verdes". Se clasifican en levaduras (una sola célula independiente) y mohos (muchas células formando cadenas).

Las micosis se encuentran entre las enfermedades más frecuentes que afectan al hombre; se puede afirmar, incluso, que casi cualquier persona la padecerá alguna vez en la vida. Según la profundidad de la infección, se distinguen tres tipos de micosis: superficiales, intermedias o cutáneas, representadas en nuestro medio por la candidiasis, y profundas (que generalmente se dan en personas con problemas en sus defensas o inmunidad). Las más habituales en nuestro entorno son las superficiales.

 

 

Las micosis superficiales

 

Las micosis superficiales se clasifican en dermatofíticas y no dermatofíticas, según el microorganismo pertenezca o no a los llamados hongos dermatofitos.

Esta es la denominación común de los hongos de los géneros Microsporum, Trichophyton y Epidermophyton, que se caracterizan por presentar queratinofilia, es decir, que crecen bien en presencia de queratina, proteína que es un constituyente importante tanto de la piel como de uñas y cabellos. Por eso, estos hongos generalmente sólo afectan a la epidermis, la capa más superficial de la piel, a las uñas y al pelo. Producen enfermedades muy variables, desde síntomas leves hasta lesiones con pus e inflamación; en general, que se conocen como dermatofitosis o tiñas y son las micosis más frecuentes.

Cualquiera puede tener en alguna ocasión una dermatofitosis; esto se facilita por factores predisponentes locales como la humedad o los golpes. Esto explica que frecuentemente se localicen en los pies o en la región inguinal. Además hay otra serie de factores que predisponen también a padecer estas micosis, como los tratamientos con inmunosupresores, la quimioterapia o la diabetes.

Según en qué lugar del cuerpo se presente la infección, se pueden distinguir:

  • Tinea capitis. Afecta al cuero cabelludo, cejas o pestañas, y da lugar a la pérdida del pelo en pequeñas zonas circunscritas, que van creciendo con tendencia al color rojizo y a presentar pequeñas escamas de piel, con o sin pus e inflamación aparente. Con mucha frecuencia pican.
  • Tinea barbae. Lesiones parecidas, en la zona de la barba.
  • Tinea corporis. Se localiza en tronco y extremidades, y también en zonas de la cara sin pelo. Puede manifestarse como manchas circulares u ovales con pequeñas escamas o vesículas en los bordes, y el centro de color rojo o rojizo; otras veces tienen forma de anillo con un borde rojo y el centro ya curado.
  • Tinea cruris (cruris es el término latino para piernas) se localiza en las ingles, periné y región perianal pudiéndose extender por la parte interna de los muslos, como placas en los dos lados, de color rojizo a marrón, con finas escamas y borde de progresión rojizo. Es importante recordar que la infección se trasmite por toallas, prendas interiores y ropas de cama. En los hombres puede estar asociada a Tinea pedis, ya que la caída del hongo por el pantalón es bastante frecuente.
  • Tinea pedis. Es la más frecuente ya que la han padecido o la padecen el 15% de las personas. Se conoce también como "pie de atleta" y se localiza entre los dedos y en la planta del pie. Muchas veces se adquiere al hacer deporte con los pies descalzos o en duchas de uso colectivo. Se manifiesta como piel blanquecina y macerada, a veces con fisuras dolorosas, entre los dedos.
  • Onicomicosis o Tinea ungium. La parasitación de la uña puede manifestarse como un engrosamiento o, despegamiento de la uña, a veces con cambios de color en general de tono blanquecino.

Además de las tiñas, otras micosis de importancia práctica son:

  • La infección por levaduras del género Cándida, origen de las candidiasis que con relativa frecuencia afectan a las mucosas de la boca o de la vagina, aunque pueden producir infecciones profundas, sobre todo en personas debilitadas o con problemas de defensas.
  • La pitiriasis versicolor, producida por Pityrosporum ovale, Pityrosporum orbiculare, denominados actualmente Malassezia furfur. Son tres denominaciones del mismo microorganismo, una levadura que necesita de grasas para sobrevivir, por lo que puede nutrirse de las grasas naturales de la piel. En ciertas condiciones favorables produce la enfermedad, que se presenta como manchas en forma de lenteja en el abdomen o la espalda, de color rosado o blanco. Estas lesiones pueden aparecer tras un bronceado extenso, debido a que en esas condiciones se puede favorecer la aparición del microorganismo. A veces la infección se complica y aparece infección en los folículos pilosos y en las glándulas sebáceas.
  • Piedra negra y Piedra blanca: Son infecciones benignas, sin síntomas, del pelo, a menudo en las axilas; en las que el hongo forma vainas alrededor de los pelos. Los agentes productores se denominan, respectivamente, Piedraia hortae (más propio de zonas tropicales) y Trichosporon beigelii.

 

 

Diagnóstico

 

Generalmente el diagnóstico puede hacerse basándose en la clínica, y en el aspecto de las lesiones. A veces es necesario realizar un examen directo de las escamas cutáneas o pelos para saber si el agente causal es un dermatofito o una levadura. Para determinar con exactitud el hongo responsable es necesario realizar un cultivo de las lesiones.

 

 

Tratamiento

 

En el tratamiento de las micosis cutáneas hay que tener en cuenta que es necesario tener paciencia para obtener resultados positivos, pues se necesitan unas pocas semanas para eliminar la infección.

Mantener limpias y secas las zonas afectadas, impedir el contagio de otras personas, e impedir las complicaciones, son medidas que contribuirán a una rápida resolución del problema.

Normalmente estas infecciones se tratan mediante la aplicación en las zonas afectadas de antifúngicos, que son fármacos específicos para estos microorganismos, igual que los antibióticos lo son para las infecciones por bacterias. En caso de micosis muy extensas o rebeldes al tratamiento, puede ser necesario administrar además, por boca, un fármaco antifúngico Su médico le aconsejará cual es la mejor opción.

Hay numerosos tipos de antifúngicos para su uso local en forma de pomadas, cremas... Su médico puede aconsejarle cual es el mejor en su caso. Entre los más utilizados están los derivados del imidazol como miconazol o ketoconazol, las alilaminas -como naftifina o terbinafina-, el tolnaftato, la ciclopiroxolamina o la amorolfina.

Aunque varios de estos fármacos pueden obtenerse en la farmacia sin receta, es importante acudir al médico para evitar confundir una micosis con otras enfermedades que, a menudo, pueden necesitar tratamientos diferentes. A veces ocurre también que una zona afectada por un hongo se infecta con otros gérmenes y puede necesitar tratamientos adicionales.

Puede suceder que se necesiten varios períodos de tratamiento, o que la enfermedad reaparezca en forma de brote; solamente en estos casos, cuando Ud. esté seguro de que está tratando la misma infección que en ocasiones anteriores, podrá utilizar un fármaco obtenido sin receta. En caso de duda es mejor acudir a un profesional, ello puede ahorrarle, a la larga, muchos problemas.

El uso de antihistamínicos es de rigor para el control y alivio de los picores, sobre todo en las tiñas del cuero cabelludo y en la forma vesiculosa y macerada interdigital de las dermatofitosis de los pies. Los antihistamínicos H-1, como la difenhidramina, a dosis habituales, ayudan a controlar el ciclo picor-rascado-picor, mejoran el estado de la piel, la intranquilidad lógica de los pacientes y favorecen la evolución de la enfermedad.

Es importante recordar que muchas resistencias y recurrencias, se deben, en gran medida, al incumplimiento de las medidas de prevención y control epidemiológico, o a la falta de perseverancia en el tratamiento.

El pronóstico en general es bueno, pero es importante recordar que mientras se sigan manteniendo las circunstancias favorecedoras anteriormente descritas es probable una nueva infección. Además es importante saber que aunque no son enfermedades muy contagiosas se pueden trasmitir por contacto directo con familiares o indirecto con escamas o pelos o a través de peines, cepillos, sombreros o toallas.

 

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