Rosácea
Las personas que padecen rosácea y sus familiares hallarán aquí amplia información sobre las causas de la enfermedad, así como sobre los diversos tratamientos.
La rosácea no es grave ni contagiosa, pero es una enfermedad crónica que a menudo afecta no sólo a la piel, sino al individuo en su totalidad; éste pierde confianza en sí mismo, y ello acarrea inconvenientes sociales y, a veces, incluso profesionales.
Aunque todavía no es posible curar la rosácea, existen diversos tratamientos que logran atenuar los síntomas característicos, con lo que mejorará su aspecto y se sentirá usted mucho mejor.
Este sitio web ofrece información sobre la rosácea y recomendaciones acerca de lo que puede hacerse para reducir las alteraciones cutáneas sintomáticas, como el enrojecimiento y las lesiones inflamadas. Además, podrá conocer mejor los últimos tratamientos disponibles, así como los productos para la limpieza diaria y el maquillaje.
En cualquier caso, consulte siempre a su médico
¿Qué es la rosácea?
La rosácea es una enfermedad crónica y frecuente de la piel que afecta sobre todo al rostro y se caracteriza inicialmente por enrojecimiento episódico y luego por enrojecimiento persistente y lesiones inflamatorias.
Edad
Aunque la rosácea puede manifestarse por primera vez ya en la adolescencia, lo más frecuente es que se inicie entre los 40 y los 50 años.
Diferencias entre los sexos
Aunque la enfermedad afecta en igual proporción a hombres y mujeres, la experiencia ha demostrado que ellas consultan más al médico porque están más preocupadas por su aspecto. Sin embargo, la enfermedad suele ser más leve en el sexo femenino y el rinofima (deformidad de la nariz por engrosamiento anormal de la piel), es decir, el síntoma estigmático más evidente de la rosácea, es casi exclusivo de los varones.
Diferencias étnicas
La rosácea se ha observado con mayor frecuencia en pacientes de piel clara, sobre todo los tipos célticos de Europa septentrional, por lo que se la conoce popularmente como "la maldición de los celtas."
Subtipos
Por lo general, la rosácea tiene un largo periodo de evolución. Inicialmente puede manifestarse como una tendencia a ruborizarse con facilidad y un sutil enrojecimiento del rostro, estado que podría describirse como fase de pre-rosácea. Según la clasificación de la National Rosacea Society de los Estados Unidos, la enfermedad puede dividirse en cuatro subtipos.

El subtipo 1 se caracteriza por enrojecimiento facial persistente (eritema) acompañado de episodios de rubor (crisis de enrojecimiento con sensación de calor y quemazón) y aumento del tamaño de los vasos sanguíneos (telangiectasias).

En el subtipo 2 existe un rubor persistente al que se suman alteraciones inflamatorias características denominadas pápulas o pústulas. Durante esta fase de la enfermedad en concreto, la rosácea puede parecerse al acné, pero, a diferencia de éste, no hay puntos negros ni blancos.

En los casos intensos, como el subtipo 3, aparecen grandes nódulos inflamatorios acompañados de un engrosamiento de la piel, lo que a su vez puede derivar en las "fimas" de la rosácea, localizadas generalmente en la nariz (rinofima), pero también a veces a la frente y la barbilla.

El Subtipo 4 se caracteriza por la aparición de lesiones oculares, que afectan aproximadamente al 50% de las personas que padecen rosácea (rosácea ocular). Los síntomas más frecuentes son quemazón o picor, sensación de cuerpo extraño y sequedad ocular, e intolerancia a la luz. Es frecuente que el oftalmólogo no identifique estos trastornos, pero deben recibir tratamiento porque pueden conducir a complicaciones oculares aún más graves.
¿Qué causa la rosácea?
Todavía se desconoce en gran medida la causa concreta de la rosácea. A lo largo de los años se ha sospechado la implicación de diversos factores en su aparición, pero en ningún caso se ha confirmado. Entre ellos se cuentan los siguientes:
- Factores hereditarios y ambientales
- Alteraciones hormonales como las del embarazo, la menstruación o la premenopausia
- Trastornos gastrointestinales, incluidos los asociados a una bacteria denominada Helicobacter pylori
- Migrañas (jaquecas)
- La presencia de un ácaro denominado Demodex folliculorum
Además, varios factores relacionados con los hábitos de vida pueden desencadenar un brote en personas aquejadas de rosácea. Cualquiera de estos factores desencadenantes puede agravar la rosácea, entre ellos se cuentan los siguientes:
- El calor, incluidos los baños calientes, la sauna y las bebidas calientes
- La exposición a la luz solar
- El estrés emocional (debido a la ira, la vergüenza, etc.)
- Las bebidas alcohólicas (incluso en pequeñas cantidades)
- El ejercicio físico
- Los alimentos especiados
- El consumo de tabaco
¿Tratar la rosácea?
Aunque la rosácea no entrañe riesgo vital, para obtener buenos resultados es fundamental diagnosticarla y tratarla precozmente.
La rosácea debe tratarse desde el comienzo porque:
- al ser una enfermedad crónica, sin tratamiento puede empeorar y evolucionar hacia subtipos más difíciles de tratar;
- la progresión de la enfermedad puede ir desfigurando el rostro, lo que en muchos pacientes provoca pérdida de confianza en sí mismos e incluso depresión.
Hoy no podemos curar la rosácea, pero existen varios tratamientos que reducen eficazmente los síntomas e incluso los suprimen.
Cómo tratar la rosácea
Su dermatólogo puede recetarle medicamentos eficaces que se utilizan solos o combinados con otros medicamentos de prescripción. En la rosácea leve o moderada deberá aplicárselos directamente sobre la piel (tratamiento por vía tópica), mientras que en las formas intensas a veces es indispensable un tratamiento por vía general consistente en unos comprimidos.
Tratamientos por vía tópica
- Ácido azelaico
- Antibióticos tópicos
- Clindamicina
- Eritromicina
- Metronidazol
- Preparaciones tópicas de vitamina C
- Sulfacetamida
Tratamientos físicos
- Electrodesecación
- Dermoabrasión
- Cirugía con láser
- Tratamiento con luz pulsada intensa
- Masaje especial (masaje de Sobye)
Tratamientos por vía general
- Antibióticos
- Claritromicina
- Doxiciclina
- Minociclina
- Tetraciclinas
- Isotretinoína
- Ciclos breves de corticosteroides, sólo en formas especiales de rosácea
Actitud ante la rosácea
La rosácea es una enfermedad crónica caracterizada generalmente por exacerbaciones episódicas. Sin embargo, millones de personas que la padecen han logrado aminorar apreciablemente sus síntomas.
- El primer paso es aceptar que padece rosácea, en lugar de negarlo.
- Para que el tratamiento resulte eficaz es indispensable cumplirlo a largo plazo y evitar los factores desencadenantes y agravantes.
- Si cree que le sería útil intercambiar experiencias e información sobre los síntomas y el tratamiento con otros pacientes aquejados de rosácea, pregúntele a su dermatólogo acerca de los grupos de apoyo de pacientes.
- Intente convertir las situaciones desagradables o embarazosas en oportunidades positivas para explicar la enfermedad a las personas a las que ve con regularidad. Olvídese de los mitos populares que afirman que la rosácea se debe a falta de higiene o al consumo excesivo de alcohol, y que es una enfermedad contagiosa.
- Se sentirá mucho mejor cuando sus síntomas reciban un tratamiento eficaz. El 70% de las personas con rosácea que contestaron a una encuesta de la National Rosacea Society de los Estados Unidos dijeron que su bienestar emocional mejoró a partir del momento en que la rosácea recibió un tratamiento eficaz, y la mayoría señalaron también una mejora de su vida profesional y social.

Cómo sobrellevar los brotes agudos
Cuando se produzca una exacerbación aguda, intente descubrir qué puede haberla causado:
- ¿Ha tomado el tratamiento con regularidad? (Aunque sus síntomas mejoren, no lo deje sin consultar primero al dermatólogo.)
- ¿Ha tomado alcohol o algún otro medicamento que contenga alcohol?
- ¿Ha tomado comida especiada?
- ¿Ha estado en la sauna?
- ¿Ha probado nuevos cosméticos?
No olvide llevar un diario de la rosácea en el que anotará todo lo que, en su caso, empeora la enfermedad.
Si los brotes persisten pese a haber cambiado sus hábitos de vida, acuda al dermatólogo.
Preguntas frecuentes
¿Es contagiosa la rosácea?
No, la rosácea no puede transmitirse de una persona a otra, por lo que no es una enfermedad contagiosa.
¿Quién padece de rosácea?
Aunque la enfermedad afecta en igual proporción a hombres y mujeres, la experiencia ha demostrado que ellas consultan más al médico porque están más preocupadas por su aspecto. La enfermedad suele iniciarse entre los 30 y los 60 años. Se conoce también como "la maldición de los celtas" porque las personas afectadas suelen ser de pelo rubio y piel blanca.
¿Es malo tomar el sol para la rosácea?
La radiación ultravioleta de la luz solar puede desencadenar la rosácea. También el calor del sol puede empeorar esta dolencia. Procure evitar los baños de sol y no olvide utilizar una crema de protección adecuada (de factor 15 o superior) cuando se exponga a la luz solar.
¿Hay una dieta para la rosácea?
Se ha comprobado que algunos alimentos desencadenan brotes de rosácea con más frecuencia que otros, en concreto los alimentos muy especiados y las bebidas calientes o alcohólicas. Procure descubrir qué alimentos y bebidas son buenos para usted y cuáles no. Por lo general, una dieta equilibrada mejorará su bienestar general.
¿Qué debo hacer para la sensación de quemazón ocular?
En más del 50% de los pacientes la rosácea afecta también a los ojos (rosácea ocular). Los síntomas van desde sensación de quemazón o picor ocular hasta visión borrosa, escozor, sequedad, intolerancia a la luz y ojos llorosos o inyectados en sangre. En el peor de los casos se puede llegar a perder la visión. Su dermatólogo le enviará a un oftalmólogo para que le prescriba tratamiento.
¿Hay algo que pueda hacer para el rinofima?
El rinofima es un estadio avanzado de la rosácea, pero se puede tratar mediante cirugía con láser, electrocirugía o dermoabrasión.
¿Algunas veces desaparece la rosácea para siempre después de un episodio?
No, la rosácea es una enfermedad crónica y recurrente. En una encuesta a 48 pacientes diagnosticados con anterioridad se constató que el 52% seguían teniendo rosácea en actividad 13 años después. El 48% restante tenían menos síntomas, pero sólo después de una duración media de 9 años.
¿Puedo evitar que la rosácea empeore?
Sí, se ha comprobado que el ácido azelaico, una sustancia natural, es eficaz en la rosácea y ayuda a impedir que empeore.
¿Puedo utilizar maquillaje?
Sí, pero elija una base de maquillaje ligera, hidratante y sin grasa no comedogénica. Limpie primero la piel con un limpiador no irritante que no contenga jabón, grasa ni perfume, enjuáguela con abundante agua templada y séquela aplicando sin frotar una toalla suave. Seguidamente, aplíquese el medicamento tópico para la rosácea y déjelo secar (unos 30 minutos) antes de aplicarse la crema de protección solar, la crema hidratante o el maquillaje.
¿Hay un maquillaje especial para la rosácea?
Sí, existen bases de maquillaje y barras correctoras que cubren el enrojecimiento y los vasos dilatados propios de esta enfermedad. Estos productos son ligeros, naturales y resistentes al agua y la transpiración. Tendrá que probar varios colores hasta dar con el que mejor se adapte a su tono de piel.
¿Qué más puedo hacer?
¿Qué puedo hacer para complementar el tratamiento de la rosácea?
Además del tratamiento médico deberá adaptar sus hábitos de vida para evitar los factores que pueden desencadenar la rosácea (como determinados alimentos, cosméticos o factores ambientales).
Además de los medicamentos eficaces contra la rosácea hay varias cosas que puede hacer para mejorar su enfermedad:
- Cuando se limpie la piel, utilice sólo agua templada; evite el agua caliente o fría porque puede empeorar el rubor.
- Aplique suavemente con la punta de los dedos un limpiador líquido o uno específicamente formulado para la rosácea.
- No se frote la cara.
- Los cosméticos que contienen alcohol, mentol, menta o aceite de eucalipto pueden dilatar los vasos sanguíneos, por lo que deben evitarse, igual que los productos grasos.
- Puede utilizar cosméticos correctores, caracterizados por tener una tonalidad verdosa, para contrarrestar el enrojecimiento facial y los vasos sanguíneos dilatados y mejorar así su aspecto.
- No se exponga demasiado tiempo al sol sin utilizar una crema con un factor de protección de 15 o superior frente a la radiación ultravioleta B (UVB) y A (UVA).

